Concurso en Laguna Loma Danesa,

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2/8/10

Como pescar en Kayak,el informe mas completo de como pescar en Kayak

A MAR ABIERTO Y FONDO DE ARENA




Índice de temas: Cómo elegir colores Cómo preparar el motor del kayak



Cómo remar en kayak Cómo informarnos del pronóstico y la marea en ese lugar



Cómo influyen los vientos Cómo navegar en el mar abierto



Cómo calcular la distancia de la costa Cómo prevenir situaciones de riesgo o peligro



Cómo preparar los accesorios para pescar en kayak



Cómo elegir colores



Cuando podamos elegir el color del kayak, del salvavidas, del traje de neoprene y



del remo, recordemos siempre que los colores más visibles en el mar, son: el rojo



el naranja y el amarillo fluo; y los menos visibles, que se mimetizan a la distancia, y por tanto los más peligrosos en un accidente: azul, gris, celeste y verde.



Cómo preparar el motor del kayak



En el mar, el motor de nuestro kayak, es nuestra capacidad y resistencia para remar. Lo ideal es que lleguemos a ser una máquina de palear con un ritmo constante y



haciendo cada vez mayores distancias. Cuando por limitaciones de trabajo o clima,

no podemos salir frecuentemente, conviene que hagamos ejercicios periódicos con pesas y aeróbicos para no peder la fuerza, el aire y la resistencia muscular.



Cómo remar en kayak

Los que nos acostumbrados a remar en botes, tendemos a recostarnos en algún

respaldo hacia atrás, poniendo las piernas estiradas y haciendo fuerza con los brazos

solamente, tirando del remo hacia atrás. Pero la posición en el kayak es diferente,

pues tenemos que poner las piernas medio flexionadas y los pies apoyados en un tope, con los talones juntos. La posición para remar, es inclinado hacia delante para hundir

la pala, tan lejos como podamos llegar, a fin de comenzar una remada larga y que termine lo más atrás posible. Con el remo hacemos largas brazadas como de crol, impulsando el kayak hacia delante con la parte de abajo del cuerpo. La tracción de la pala en cada brazada se transforma en avance, solamente a través del cuerpo. La

espalda no cuenta, pues la misma tracción tiende a alejarla del respaldo. Si el kayak

o tiene apoya-pies, para el largo justo de nuestras piernas medio flexionadas, hay

que poner uno, a fin de afirmar los pies, para que como dijimos antes, nuestros talones queden juntos y los pies en v. Hemos de quedar calzados dentro de kayak, para poder equilibrarlo y dirigirlo con la cintura y el balanceo de nuestro cuerpo.

Tengo un metro ochenta y dos, y piernas largas, pero como no lograba hacer tope

con los pies en el Atlanti K1 (en lugar de suplementar poniendo una apoya-pies de madera, goma o tergopol, como lo hacía al principio) he puesto una pequeña tabla de barrenar de niños (de tergopol de 8 cm. de espesor) atada y bien sujeta con un tensor

al tambucho, y entre éste y el respaldo del asiento. De esa manera, puedo llegar

bien con las piernas flexionadas, y lo que es mas importante, cargo mi peso

unos centímetros más adelante y cerca del centro del K1, y puedo afirmar mis

pies sobre la tapa del tambucho de proa, al poner los dos agarres salientes en posición vertical.

El remo debe ser empuñado de tal forma que las manos queden levemente más apartadas que el ancho de los hombros. Si empuñamos el remo más cerca de las

palas, tendremos mayor empuje, pero resultará más cansador.

Es bueno que podamos reconocer fácilmente cual es la posición ideal para tomar el remo, poniendo en el medio de éste, una marca, etiqueta o pintado, para reconocer

de inmediato como tomarlo bien, sin tener que estar mirando las palas.

Cada remada debe ser efectuada con ambas manos: una mano tira hacia atrás,

mientras la otra simultáneamente empuja hacia delante. El brazo que empuja hacia adelante ha de quedar casi completamente estirado. Se emplea la fuerza de los dos brazos juntos, y se hace la remada tan larga como sea posible, acompañando con un movimiento de cintura de giro del cuerpo hacia atrás. La pala se sumerge de forma

que la superficie del agua apenas la cubra y el mango de remo ha de pasarse rozando

los costados. Levantar el remo tipo molinete, empleando golpes fuertes, rápidos y cortos, resulta ineficaz y dañará los músculos de los brazos. Mejor es la remada lenta, rítmica y más larga, hecha con todo el cuerpo, de la cintura para arriba y acompañando con la rotación del tronco, cada remada. Además, cuando la remana sea hecha con fuerza y sincronización, sentiremos que esa potencia que ponemos en la pala, se

traslada al pie del mismo lado que presiona hacia delante, impulsando el avance.

Esto lo llamamos: “pedalear cada remada”, pues algunos de nosotros también

hacemos bicicross, y disfrutamos al trepar las olas pedaleando a toda potencia.

Cómo informarnos del pronóstico y la marea en ese lugar

Consultemos www.windguru.com/es para prever la velocidad y dirección

del viento (para ver la velocidad en Km/h cliqueá en nudos hasta que aparezca), y la altura y dirección de las olas en la localidad en que estamos parando. No es del todo exacto, pero nos advierte de situaciones que pueden ser peligrosas, por cambios súbitos de fuertes vientos que pueden llevarnos mar adentro, o paralelamente a la costa, o que

nos impidan avanzar remando hacia la costa.

Para saber el pronóstico de los próximos 10 días con sus posibles efectos sobre

nuestra salud, podemos buscar:

http://espanol.weather.com/weather/10day-Villa-Gesell-ARBA7165

Para conocer las mareas en esa localidad, podemos imprimir las tablas que están en www.hidro.gov.ar/ Para tener un paneo geográfico general de la costa en la que estamos, desde el satélite, podemos buscar en Google Earth.





Siempre que entramos al mar, lo hacemos habiendo planificado que vamos a hacer

tratando de prever todas las situaciones de emergencia posible, o si algo sale mal.

Cómo influyen los vientos

No es aconsejable navegar el kayak con vientos superiores

a 25 kilómetros, ni con olas de más de 1 metro de alto.

En tierra podemos calcular la velocidad del viento por su efecto:

10 km sólo se mueven las hojas de los árboles;

a los 25 km se sacuden las ramas;

a los 35 km se sacuden los arbolitos;

a los 50 km se sacuden los árboles y

hay riesgo de naufragio aún con embarcaciones mayores.

El viento produce las olas. Actúa sobre la superficie del agua moviéndola según su

dirección y fuerza. Si el viento es leve, variable o de corta duración, el movimiento

que trasmite al agua no será inmediato. Pero si el viento se pone fuerte, creciente y

se clava en una dirección, modificará el estado del mar rápidamente. Además el

viento, para transferir energía y movimiento a las ondas necesita espacio, por tanto,

si viene de la costa levantará menos olas, que si viene de mar abierto. Puede suceder,

que en el momento que navegamos tengamos vientos locales suaves, pero haya mar

de fondo y grandes olas que son el producto de fuertes vientos que soplaron en el

mar a muchos kilómetros de distancia.

Cuando estamos en el kayak mar adentro, podemos calcular la velocidad del viento:

Si no pasa 1 km el mar esta planchado.

De 1 a 5 km comienza a moverse, rizarse y formarse olitas.

De 6 a 11 km, se encrespa con serie de olitas pequeñas que no rompen.

De 12 a 19 km, las olas en serie con crestas aisladas que rompen.

De 20 a 28 km, olas que se inflan, se levantan con corderitos abundantes.

De 39 a 49 km, olas grandes puntiagudas, con crestas de espuma blanca.



Cómo navegar en el mar abierto

Cuando entramos y salimos del mar, lo primero que hemos de considerar es:

¿Hacia dónde va la corriente o deriva? (podemos preguntar a guarda vidas o surfistas)



¿Cuál es la dirección de las olas? (se ve a simple vista)

¿Cuál es la dirección del viento? (que para navegar con kayak, son vientos no fuertes)

¿Cuáles de estos movimientos son los más fuertes en este momento?

Para luego tratar de aprovechar al máximo el empuje que nos dan esos elementos

de la naturaleza. La táctica que seguimos, es tratar de poner en la popa de nuestro kayak, la mayor fuerza de empuje, ya sea de la corriente, las olas y la del viento.

O bien, la buscar la alianza y posible directriz de esos movimientos, para que nos ayuden a remar con menos esfuerzo y mayor rapidez en el desplazamiento.

Así, elegimos de antemano, cuál será la trayectoria y los cambios de dirección

que hemos de seguir para llegar a destino, no luchando contra la naturaleza,

sino aprovechando sus vectores de fuerza.

En aguas profundas, las ondas suelen ser sinusoidales, redondeadas y aunque a



veces son altas, no rompen y se presentan en largos intervalos. Éstas no constituyen peligro de vuelco y al remar podemos mantener un rumbo fijo.

Pero cuando las olas se vuelven más cortas, frecuentes y encimadas, y cada vez

más altas y puntiagudas, la cresta se curva hacia delante rompiendo, pudiendo volcarnos, o sacarnos del rumbo constantemente mientras estamos remando.

Con marea en bajante hay que tener mayor cuidado, pues las olas de mar adentro, pueden comenzar a inflarse y elevarse cada vez más, llegando a formar corderitos

en sus crestas y volviéndose peligrosas para mantener la estabilidad.

Y en bajante también, las olas se enrollan en forma de tubo, (aquí se las llama “olas chupadas”) se levantan en el escalón (donde comienza el segundo canal), rompen

sobre el banco donde hay poco nivel de agua, cayendo como guillotina, estallando

con gran ruido y salpicando fuerte, lo cual al salir con el kayak nos puede producir, vuelcos violentos y clavadas de punta. Son lo opuesto a las “olas gordas” que se

inflan suavemente y van rompiendo como desparramándose en espumones. No

subestimemos las olas gordas que vienen armándose de lejos, porque traen mucha

fuerza y cuando arremetemos para cortar el espumón, nos pueden hacer retroceder varios metros.

Cómo calcular la distancia de la costa

A 500 a 800 metros de distancia de la costa es donde por lo general, encontramos

la mejor pesca en kayak, en nuestras costas de mar abierto y arena. Actualmente,

las mejores pescas, las hago a más de 7 metros de profundidad a 700 de la costa.

Podemos calcular la distancia que tenemos con la costa:

a los 150 metros se ven los ojos de las personas como sombra o mancha

a los 300 metros vemos las manos y el óvalo de la cara;

a los 600 metros vemos las cabezas como un punto;

a los 800 metros vemos las siluetas de la personas pero no se les destaca la cabeza.

Las distancias parecen mayores cuando está muy nublado, hay bruma, o cuando hay mucha luz y mucho calor.



Cómo prevenir situaciones de riesgo o peligro

Sólo se aconseja salir a mar abierto en grupo. Un remero solitario en mar

agitado demuestra su imprudencia y pone en riesgo su vida y la de quienes

quieran ayudarlo en una emergencia.

Al salir al mar con el kayak conviene que avisemos a personas que estén en el

lugar de partida, diciéndole hacia donde vamos y a la hora aproximada que volveremos. Si hay personas que están en la playa vigilando que nadie se ahogue, avísales como son las señales de pedido de socorro desde un kayak con el pito:

tres silbidos cortos y fuertes; o con el remo tomándolo con las dos manos y levantando una de sus palas como una bandera en alto. El remo queda erguido, perpendicularmente al kayak y haciendo un movimiento giratorio y rápido.

Además es conveniente que llevemos el número de celular de los del balneario

de ese lugar y de los guardavidas para llamarlos en caso de necesidad.

Si en la playa hay mucha gente, en temporada alta, conviene que se ponga de acuerdo, para que cuando el guarda vida lo vea volver, lo ayude a traer el

kayak de atrás de la segunda rompiente, donde usted se bajará para evitar

accidentes en la rompiente, ya que el kayak cargado se pone muy pesado y

difícil de controlar.

Siempre cuidémonos de la insolación, de la hipotermia y del “mal del mar” (mareos o cinetosis) que son mucho más peligrosos, si tenemos algo de alcohol en sangre.

Si practica kayak es mejor que no tome. Es peligroso consumir alcohol u otras drogas, porque al mezclarse con la adrenalina que nos produce el kayak en el mar,

se hace un cóctel de falsa confianza, temeridad y falta de reflejos.

En las primeras salidas es inevitable la excesiva adrenalina, estado de agitación e hiperlucidez, que pueden persistir aún después de la excursión. Pero al salir varias

veces, tomando todos los cuidados, vamos ganando en calma, prudencia y

relajación, y podemos disfrutar cada vez más de la navegación y de la pesca.

Para entrar al mar, palear y salir, sobre todo cuando hay viento y grandes olas,

hemos de tener tranquilidad y paciencia. La impaciencia e impulsividad propia,

de nuestros compañeros de salida, o de quienes quieren ayudarnos, nos pone en

riesgo a nosotros y a ellos. Siempre tenemos que saber esperar con paciencia

(sin perturbarnos ni agitarnos y sin dejarnos perturbar por otros) el momento oportuno para entrar o salir.

Conviene que la noche anterior a la salida en kayak no tomemos alcohol, durmamos bien y al levantarnos no desayunemos con mate ni café pues sobre estimulan el sistema nervioso central, que ya estará suficientemente alterado al tener que percibir

en el mar movimientos muy complejos a los que no está acostumbrados (sobre todo

los de aceleración vertical).

Necesitamos tener concentración, lucidez, en paz y no estar excitados, agitados y ansiosos. Aunque tenemos que acostumbrarnos que en el mar, aún en las mejores condiciones, al salir con el kayak, vivimos una experiencia intensificada y extrema. Como nuestras reacciones en el mar, deben ser inmediatas, instantáneas,

el tiempo se nos extiende, se expande, porque nuestra conciencia se intensifica, concentra y amplifica y en tres horas de una salida, tenemos la sensación que hubiéramos vivido mucho más tiempo.

Cómo preparar los accesorios para pescar en kayak



1) Llevar atada a la proa un ancla paragüa de 2 kilos y medio, con 2 metros de cadena gruesa cromada y 20 metros de soga de nylon (se aconseja de 3 a 5 veces

la profundidad en que pescamos) que va sobre la cubierta en la proa, sujeta con fuerza

por una red de tensores gruesos (araña) o doble tensor chato que funciona como

un poderoso cinturón. La soga del ancla tiene que ser puesta en círculos iguales (en forma de lazo con brazadas largas) comenzando abajo con la soga atada a la proa, y arriba queda la cadena y el ancla cerrada, haciendo peso sobre el rollo. Este paquete nos hace un buen contrapeso sobre la proa. La red de tensores va pasado por los dos primeros imbornales para que no se caiga el ancla, la cadena y la soga en caso de vuelco.

Al llegar al lugar elegido, el paquete completo de fondeo, se saca siempre de los tensores que lo sujetan, hacia la proa, nunca hacia la popa, para que el kayak no

quede dando el costado a las olas y al viento.

En la soga que va atada al ancla, a los 5 metros (con ancla y cadena incluida), le puse

un empatillado hecho con un nudo corredizo de soguita de nylon color naranja, y

otro rojo a los 7 metros, para poder calcular rápidamente cuando bajo el ancla, cuál

es la profundidad de ese lugar (recordemos que en nuestras playas de arena y suave declive a los 500 metros tenemos generalmente 5 metros de profundidad)

También es necesario agregar un tensor grueso entre la proa y el cabo que viene

del ancla, como amortiguador, para que cuando estemos mar adentro, las grandes ondas o cambios de dirección de las olas, no nos peguen tirones bruscos que nos

hagan perder el equilibrio y puedan volcarnos.

Se puede agregar un “llamador” que es otra soga elástica, atada a metro y medio

del cabo que va al ancla y está atado al alcance de nuestra mano, para tirar de este llamador, cuando queremos comenzar a levantar el ancla. Esto nos puede parecer innecesario, hasta que tengamos que inclinarnos hacia la proa y estirar el brazo hasta llegar al comienzo del cabo, un día de viento fuerte y olas con rápidas subidas y

bajadas, donde cualquier pérdida de equilibrio nos produce un vuelco mar adentro.

Con tantas sogas, pitas y soguitas cualquiera puede pensar que terminaremos hechos

un matambre, pero vuelvo a repetir que somos tranquilos pescadores en kayak y no arriesgados pirueteros entre las olas.

Como la mayoría, tengo boyas pasantes amarilla y naranja de trasmallo donde comienzo a levantar el cabo del ancla. Si bien en el mar de fondo de arena, aún no

le encontré la utilidad que suele tener, en las emergencias que se dan en el río o en

fondos de piedra. Durante mucho tiempo no las use y no pasó nada, pero como

ocupan poco lugar, las puse para prevenir cualquier urgencia y poder soltarme de manera inmediata del cabo del ancla sin perderlo, pues las boyas mantienen a flote

y visible la soga que va al ancla.

Les doy el orden en que arme el aparejo completo de fondeo por si alguno le sirve.

Ancla, cadena, cabo del largo según la profundidad en que pescamos, nudo simple, boyas pasantes de colores bien visibles, atado a eslabón grande de cadena de plástico, enganchado a mosquetón de acero inoxidable con destorcedor, atado a soga elástica gruesa que sirve de amortiguador de olas, y también va atado a ese destorcedor el “llamador” del que ya hablamos. Al mosquetón lo engancho a un eslabón grande

de plástico bien visible, para hacer el desenganche fácilmente con una sola mano. Finalmente, la soga elástica gruesa va atada a la proa.



2) El uso de salvavidas es indispensable y obligatorio. No navegue en kayak sin

salvavidas. Lo más importante del salvavidas es que soporte más que nuestro peso,

y no sea incómodo para remar, pescar y nadar. Que cuando cerremos las presillas

los cintos no nos aprieten las costillas impidiéndonos respirar con libertad en la remada. Que si aflojamos las presillas, cuando flotamos en aguas profundas no se

nos suba hasta la cabeza. Este salvavidas conviene que sea de colores bien visibles

en el mar, con bolsillo delantero cerrado con velcro, o cierre de plástico reforzado,

en el que va adentro, atada con soguita extensible una tijera Rapala, que sirve para cortar rápidamente el multifilamento, y también la garganta de los peces que se tragan

el anzuelo. La tijera debe ser de acero inoxidable, fuerte y sin punta. Durante un

tiempo me resistí a llevar un cuchillo afilado de punta hasta que pesque grandes melgachos y cazones que no entraban en la pequeña cubierta del K1. Ahora siempre tengo el cuchillo en el tambucho bien enfundado y dentro de una bolsa Ziploc, sólo

para trozar los grandes peces que quiero llevar. Últimamente estoy usando (atada

con una soguita elástica y enfundada) una tijera Mundial Punto Rojo brasile

que es desarmable, y que se puede usar también como cuchillo, pinza, descamador

y destornillador. En el bolsillo delantero del salvavidas también llevamos un silbato náutico con brújula atado con otra soguita.

3) El tambucho es necesario para guardar lo pescado, pero cuidemos de no

recargarlo porque el kayak pierde estabilidad y queda con la popa más hundida y

la proa levantada, lo cual es de riesgo en un mar agitado. Para llevar mucho peso

es necesario suplementarlo con estabilizadores (que describimos más adelante).

Al volver con el kayak el tambucho tiene que estar reasegurado por varios tensores

y mosquetones, para que no se suelte ni se abra, si se da vuelta con el peso de lopescados.

Mientras estoy pescando dejo siempre la tapa del tambucho abierta para guardar

los peces sin lastimarme la mano al levantar la tapa con el pez vivo sacudiéndose.

4) Dos líneas “corredizas”, hechas con nylon 0.65 cada una con dos brazoladas

de 30 centímetros que terminan en ojal (para poder cambiar brazoladas con diferentes

tamaños de anzuelos) y con plomadas cucharita de 80 gramos, y no más de 100. Pues

si los peces no encuentran resistencia de plomada pesada, toman la carnada más confiados y no la escupen al sentir su peso.

Los mejores anzuelos que probé para este tipo de pesca son los japoneses:

OWNER 3/0 SSW modelo nº 5170-131 o 5115-131. Son muy resistentes a la corrosión, morrudos y de puntas trifacetadas y muy afiladas, que no requieren volver a afilarlas. Las dos líneas en uso las envuelvo en un mismo tergopol y adentro del bolsillo del salvavidas; y llevo otras 2 líneas enrolladas de repuesto dentro de la bolsa seca

junto con el Nextel, para no tener que estar lavándolas cada salida. También en una bolsita Ziploc llevo un pequeño tergopol con cuatro brazoladas que terminan en nudo ojal (para cambiarlas fácilmente). 2 son anzuelos nº 3 y 2 de pejerrey que sirven de

repuesto por si nos cortan alguna brazolada, o la tenemos que cortar nosotros, para evitar heridas.

Cada vez que salimos del agua salada, tenemos que lavar todo con agua dulce: kayak,

tambucho, carrito, mosquetones, remo, enseres de fondeo, cañas, reeles, líneas, traje

y botas de neoprene, salvavidas, tijera, sombrero y bolsa seca. Una vez que se secan

los anzuelos y reeles, los pintamos con WD-40. Es un ahorro tener una lata de 1 galón de WD-40, para ponerlo con un pincel en todas las cosas de metal que llevamos. Antes

de enrollar la línea para la próxima salida, conviene revisar con un cuentahílos

potente lente de aumento, la punta de los anzuelos.

5) Generalmente, uso dos cañas enterizas de 1.80 metros, pues las de 2.10 hacen demasiada palanca al pelear con los grandes y son mas incomodas por el poco espacio en que nos movemos. Prefiero que la punta de la caña sea semi rígida para poder controlar mejor a los peces de mayor tamaño, cuando hacen corridas y se van debajo

del kayak o hacia el cabo del ancla. Es importante que los pasahilos no sean grandes para que no molesten al remar, sobre todo a la pala derecha (que es la que da dirección

y hace más fuerza) pues la mayoría llevamos las cañas sujetas a estribor. Cuando elijamos las cañas, también fijémonos que la terminación del mango pase por los imbornales, para poder usarlos como posacañas. Y es importante, que tengamos en cuenta si en el

portareel entra y se ajusta bien el reel que vamos a usar (por ejemplo, a los Bacota hay

muy pocos portareeles capaces de sujetarlos). Generalmente no encuentro cañas de 1.80

con todas estas características, por eso he optado por sacarles unos centímetros de punta, a las de 1.95 o de 2.10 que sí hay más variedad. Así la puntera queda también más rígida. Uso dos reels Escualo Bacota (porque son sumergibles y fáciles de lavar)

llenos de grasa de litio, con carretel chico de casting o suplementado y cargado de

100 metros de multifilamento del 40. En días de abundante pesca, con una sola caña

es suficiente. Uso continuamente los reels sin el antirevers, para no ser sorprendido

por fuertes tirones y poder pelear dando hilo, pero cansándolo al ofrecerle constante resistencia. Cuando los peces son grandes y saltan mucho, o con aletas con púas, conviene levantarlos a la pequeña borda del kayak recién cuando están cansados

de luchar. En caso de un pez muy grande, si lo quiero traer, le ensarto la boca con

los dos anzuelos asegurados y ato la línea al costado en una de las sogas de nylon

para que quede atrás y al costado del kayak. Y sigo pescando con otra línea.

Algunos se ríen porque usamos reeles frontales con pasahilos de rotativo, pero les

recuerdo que desde el kayak no necesitamos lanzar a grandes distancias.



6) Las cañas se pueden agarrar del costado del kayak contrario al que usamos para

subirnos, con dos sogas elásticas que terminen en ganchos de plástico, que engancho

hacia arriba, para que sea mas fácil para sacar las cañas desde arriba. También se

puede agarrar el remo con otros tensores iguales del otro lado, pero que enganchen hacia abajo, lo cual me facilita su manejo cuando estoy en el agua abajo del kayak,

al entrar o salir al mar.

Mejoramos el manejo de las sogas elásticas con ganchos, si en lugar de engancharlas en los tensores que pasan por los imbornales, las enganchamos en un eslabón grande de cadena de plástico de color fluo. Lo importante es que podamos hacer movimientos rápidos, seguros y con una mano,

cosa que con el velcro y los broches no es tan fácil. De este modo, evitamos usar mosquetones costosos, su peso, su oxidación, y la dificultad que presentan los mosquetones a resorte, que se traban con el agua salada. Hay que llevar la menor ferretería posible.



7) Dos cajitas plásticas de tapa a rosca, con carnadas que guardo dentro del tambucho y sólo saco afuera una, cuando estoy encarnando. Llevo la carnada en

trozos pequeños. Preparo 1 kilo de anchoas por vez. A una anchoa (sin cabeza) mediana, cortada en tres trozos. Pongo esos trozos sobre una pila de papel de diario.

Los cubro con sal parrillera (preferible) o gruesa. Los doy vuelta y salo nuevamente. Les pongo otra pila de papel de diario encima. Los dejo así más de dos horas para que se deshidraten. Luego los guardo en el taper con más sal y los mantengo en la heladera. Los que saco para pescar y luego sobran, los vuelvo a guardar enseguida de la misma manera y no se alteran en calidad. Así pueden aguantar meses y se mantienen siempre frescos y bien armados. No ato estas carnadas, por eso el trozo será justo del tamaño

del anzuelo nº 3, y nada ha de sobresalir para que no nos descarnen fácilmente. Únicamente uso el hilo elástico strech rojo (que es el más resistente) cuando hay mucho descarne, como sucede en las épocas de transición. Entonces, llevo no uno sino dos carretéeles de este hilo por si se me cae uno, o se va por los imbornales. Con este tratamiento y conservación de la carnada, no tenemos ningún desperdicio y hasta las cabecitas y tripas de las anchoas las guardamos aparte con sal, para cebar. También

uso camarón fresco en sal parrillera pero frisado, aunque lo sacan más fácil y hay

que revisar las carnadas cada siete minutos como máximo por reloj.

Para la pesca variada se puede usar un rulero cebador como utilizamos en las líneas

de pejerrey de fondo, pero el cierre es preferible que sea a rosca y el tamaño del

rulero más grande.

Para la pesca de pejerrey es necesario llevar una lata de caballa perforada, o ceba

preparada y puesta en un recipiente agujereado y atado costado del kayak que vaya drenando poco a poco el aceite de bonito y restos de pescado desecho, para el lado

que va la corriente, donde dejaremos caer nuestra línea paternóster a un metro de profundidad. La línea conviene que sea hecha con nylon grueso del 60 de un color y brazoladas de 35 centímetros y de otro color, y el anzuelo atado con un nudo ojal. Uso una boya zanahoria y sólo dos anzuelos que penden de un balancín para que las brazoladas cortas no se enreden entre sí. Como la correntada suele ser rápida conviene que tenga una plomada que no permita que las carnadas se levanten a la superficie. Las carnadas para el pejerrey son tiritas de filetes finitas y angostas ya preparadas y saladas de magrú, dientudo, pejerrey chico, lisa. A veces, cuando hay grandes, conviene agregarle camarón.
Índice de temas: Cómo prepararnos para entrar al mar




Pequeños inventos que nos ayudan a disfrutar más de la pesca

Cuáles son las mejores condiciones y prevenciones para entrar al mar

Cómo entrar al mar “picando” con “paladas de fuerza”

Cómo buscar un lugar para pescar, si el fondo es sólo de arena.

Cómo salir del mar con los menores riesgos posibles Cambiemos una mala costumbre

Cómo bajar antes de la rompiente Cómo elegir el mejor momento para entrar o salir

Cómo reingresar al kayak Cómo estabilizar el kayak cuando lo sobrecargamos

Cómo tener máxima potencia al remar

Cómo aprender de las experiencias y errores ajenos A que temer, de que huir

Cómo prepararnos para entrar al mar

Los que hace años tomábamos sol todo el día, nos cuesta aprender a no insolarnos

en las pocas horas que pescamos en el kayak. Han cambiado hasta los cielos, y si

está parcialmente nublado, conviene usar filtro protector 15. Si el cielo está

despejado y es verano, hay que usar filtro solar 30, sombrero y anteojos polarizados que protejan de los rayos UVA (que causan quemaduras de cornea, con los consecuentes dolores de cabeza) y UVB (que producen cataratas y cáncer de cornea).

El reflejo del sol en el agua es amplificado como por miles de espejos móviles, y

por eso nos sorprenden las quemaduras que vienen de abajo para arriba. Si es

verano de 11.30 a 16 horas evitemos exponer la piel al sol. Recordemos que el reflejo de los rayos en el agua aumentan en un 90 a 100 % por tanto en el kayak estamos a la barbacoa. Los labios también se queman, para ellos hay barritas de pantallas labiales.

Es muy común, que después de una salida de pesca con todas las protecciones solares, nos sintamos bien… pero a la tarde-noche tengamos dolores de cabeza, sintiéndonos

mareados y un poco confundidos: otra vez, se nos filtró la insolación.

Es indispensable tener una bolsa seca, para proteger del agua y la humedad,

el celular o handy, y las líneas de repuesto. Esta bolsa hermética se puede guardar

dentro del tambucho de proa. Para hablar por el celular no es necesario sacarlo de

la bolsa seca: se marca, escucha y habla perfectamente. Dentro de esta bolsa transparente, llevo también un cartón con grandes números de los teléfonos del

balneario en que entro al mar, celulares de los guardavidas y de la prefectura.

Sino conseguimos una bolsa seca, también podemos llevar el teléfono enfundándolo

con un profiláctico transparente y haciéndole un nudo para que quede hermético.

No son muy conocidas, pero las fundas estancos Dryfoto para cámaras digitales o teléfonía, las podemos encontrar en www.giostore.net/detalle-de-producto.asp?id=4 Soportan hasta 6 metros de profundidad.

Al preparar el kayak hemos de cuidar que no quede ninguna punta, accesorio o borde sobresaliente, porque pueden causarnos heridas cuando las olas nos golpeen

con el kayak, o nos revuelquen junto con él, con gran fuerza.

Pescando arriba del kayak todo tiene que ser fácil y simple. Hay que impedir todo

tipo de galletas y enredos. Cuando estamos haciendo equilibrio, por el movimiento

subi-baja de las olas, si nos concentramos en una galleta mirando un rato para

abajo podemos perder el equilibrio y volcar. Todo tiene que ser preparado de antemano

para que no haya ningún enredo de sogas, líneas, tensores y mucho menos de anzuelos.

Por eso toda línea hecha con nylon fino y con varios anzuelos, es desaconsejable.

Pequeños inventos que nos ayudan a disfrutar más de la pesca

El tambucho de popa del K1 es excelente para cargar muchos pescados sin perderlos

al salir por las fuertes rompientes, pero si se da vuelta no es estanco y le entra agua,

la guarda adentro y se pone muy pesado. Por eso es bueno sacarle el tapón a una de

las patas, abrir la otra con una sierrita, perforando también los posa cañas que son muy cortos, para que el agua pueda entrar y salir libremente, como bien lo hicieron en el gran tambucho gruyer del Sunrider.

Al ducharme después de luchar durante no pocos minutos con grandes peces, encontraba que tenía moretones en la entrepierna sin haberme golpeado. Tardé en

darme cuenta que eran de afirmar la caña, cuando estaba con las piernas de costado

en el K1. Entonces puse un velcro ancho, de 15 centímetros de largo, agarrado de

donde termina el salvadidas (en el ángulo derecho) y que sostiene la parte de la

semiesfera de una sopapa negra de inodoro a la que le saqué todo lo que se enchufa

al palo, y le hice una ranura horizontal entre el borde y el centro para pasar el velcro.

Este barato apoya cañas no molesta para nada, y cae naturalmente entre las piernas protegiendo las partes bajas en momentos de prolongadas luchas en que el entusiasmo

nos hace descuidarnos.



Cuáles son las mejores condiciones y prevenciones para entrar al mar

Generalmente la mejor hora para entrar en nuestra costa a mar abierto, es a la

mañana temprano cuando hay poco o nada de viento, y mar tranquilo, pues a

medida que se acerca el mediodía el viento suele ir aumentando. También conviene

salir después que amanece hasta las 11.30 horas, para no sufrir insolaciones.

Para entrar y salir, es mejor ubicar un chupón, y durante la bajante fijar puntos de referencia donde comienza y termina, para acceder por esa calle sin olas altas que

forma por la falta del banco. Si no hay chupón, pueden encontrarse calles de acceso entre las olas, donde son más bajas y no tienen tanta fuerza, pues hay sectores donde

el banco está a mayor profundidad.

Para entrar cuando hay olas altas conviene llevar el kayak tomado de la proa, levantándolo de punta cuando viene cada ola, hasta pasar la segunda rompiente

y recién allí, subirnos cuando venga una serie de olas bajas y en el momento en

que el agua nos llegue lo más cerca de la cintura. Para subirnos tomamos con una

mano en cada borde lateral y saltamos mandamos el traste para arriba, mirando

hacia la proa y luego nos acomodamos y paleamos inmediatamente.

Si alguien nos ayuda a llevar el kayak hasta atrás de la rompiente, pongámonos

primero de acuerdo antes, que no se ponga a empujarlo de la popa, pues al

chocar la fuerte rompiente con el kayak, lo lanza para atrás y puede golpear mal

al que se puso atrás, especialmente en la cabeza.

Para ingresar de esta manera, si hay marea alta tiene que haber olas bajas, pues

si las olas son altas (de más de un metro) detrás de la segunda rompiente no

vamos a hacer pie y no vamos poder controlar el kayak. Peor es, si las olas

rompen lejos, porque por más que esperemos la serie más baja, las grandes olas

ue vienen de atrás pueden volcarnos lejos de la costa, y peor aún, si vienen

seguidas nos será difícil subir nuevamente al kayak. Por eso es importante, antes

de salir, tengamos en cuenta que marea hay en esa hora y localidad. En bajante,

que hay menos agua, es más fácil entrar de esta manera y también salir con olas altas,

aunque sean en tubo.

Cuando entramos, lo hacemos enfrentando las olas, perpendicularmente a ellas, no dejando de remar con máxima fuerza, manteniendo la dirección y tirando el cuerpo

y el peso para atrás de manera de levantar la proa cuando viene la onda. Cuando la

ola rompe antes o está a punto de romper, debemos palear con más fuerza e

inclinar nuestro pecho hacia delante, el mentón tocando el pecho, poniendo

nuestra cabeza como un ariete, para volcar toda la fuerza hacia delante y abrir

con la proa el espumón.

Si cuando creemos que hemos pasado la última rompiente, nos sorprende una gran

ola que se levanta de más atrás y no podemos escapar de ella, hemos de palear conmayor frecuencia hacia ella, con las manos más cerca de las palas, con paladas de fuerza, altas, tomando el mayor envión posible y cuando comienza a levantarse

frente nuestro como un plano inclinado, tiramos todo nuestro peso hacia delante

sin dejar de palear, como para clavarnos de frente en la ola, de modo que la cabeza nos quede casi entre las rodillas y el mentón pegado al pecho, pedaleando cada remada, y luego nos bajamos y deslizamos del lomo de la ola, hacia un costado aprovechando la corriente de la deriva, para evitar caer desde arriba y de frente

dando un panzazo

De esa manera, si no nos envuelve el tubo de la ola, o no nos rompe justo encima, por más que sea alta como una pared, podremos sobrepasarla sin darnos vuelta.

Cómo entrar al mar “picando” con “paladas de fuerza”

Sobre todo al entrar al mar, cuando vienen olas altas, necesitamos acelerar al toque,

o sea, dar al kayak una mayor velocidad inmediata para atravesar las rompientes,

dando paladas más altas y frecuentes. Conviene practicar continuamente, estas aceleraciones con paladas de fuerza, altas y rápidas acostumbrándonos a hacer

esas “picadas”, que requieren de mucha energía para poder avanzar un trecho relativamente corto. La potencia de la palada de fuerza nace en la rotación del

torso, desde la cadera, y se transfiere al kayak al presionar con piernas y pies

contra el tope de proa. En la palada de fuerza, al remo le damos un ángulo de

menos de 45 grados respecto a la vertical, y la cuchara se clava y sumerge completamente, pegada al kayak, siendo ésta propulsada enérgicamente por los

músculos del hombro del lado opuesto a la palada.

En el mar, no somos pocos los que llevamos el remo atado de un extremo, al lado

de la pala, con una pita o “rescatador” de 2 metros al kayak. Si atamos la pita

al medio del remo, al ser arrastrada por la rompiente las paletas hacen una fuerza increíble, y en la revolcada puede pegarnos un palo, cortes o un fuerte cachetazo.

Muchos kayakistas están contra el uso de pitas, por los enredos que pueden causar

cuando somos revolcados por una gran rompiente tubo. Pero en mi caso, cuando

voy a navegar y a pescar, cuido todo el equipo de pesca, la carga de pescados, y

no me dedico a hacer demostraciones de surf en grandes olas.

Cómo buscar un lugar para pescar, si el fondo es sólo de arena.

Lo más práctico para saber qué se pesca, dónde y a qué profundidad, es

mantenerse informado por otros pescadores de kayak, del muelle y de la costa.

En Gesell nos preguntamos unos a otros por teléfono, y también llamamos a los pescadores artesanales que son los que salen más seguido. O bien, vamos a la

casa de pesca que es el centro de informaciones, tipo peluquería del pueblo.

Lo mejor para localizar un cardumen, sino se tiene un ecosonda, es garetear

lentamente con el paragüa del ancla cerrado, manteniendo el cabo corto, hasta encontrar un lugar con pique sostenido, entonces recién abrimos el ancla para

quedar fijos. Pescamos allí, hasta que dejen de picar, entonces nuevamente volvemos

a garetear. Si pescamos sólo rayas, melgachos y cangrejos, sabemos que estamos

sobre un banco, y las especies que buscamos generalmente están a más profundidad,

en algún canal de mar adentro. Si no pican, y el mar está tranquilo, y sabemos que el viento no girará ni se aumentará, buscamos a profundidades cada vez mayores. Hay veces que encontramos lugares, donde se ve un sector de agua quieta bien dibujada, donde hay menos oleaje; allí, generalmente es un buen lugar de pesca, pues hay un

pozo de mayor profundidad. No confundamos estos sectores con los espejos de

agua chata producidos por cambio de ph en el agua o el aceite o que emanan grandes animales muertos en el fondo, lo cual produce un olor nauseabundo característico.

Los días de mar tranquilo con vientos suaves del sudeste o este, se ven esos espejos

de agua que señalan pozos y canales dentro de un mar erizado, pero sin olas.

Si hemos estado pescando bien a cierta profundidad es mejor volver a buscarla,

midiendo la profundidad con el cabo del ancla, al bajarla. Usando este sistema

podemos probar pescar a diferentes profundidades y distancias de la costa.

No conviene quedarse en el mismo lugar más de media hora, sino hay buenos resultados. De esta manera sino hay pique, nos entrenamos sin cesar en los aprontes

de levantar todo y asegurarlo, palear a cada rato, para volver a bajar y usarlo todo en

otro lugar. Tomemos esta práctica como un entrenamiento, pues nos capacitará

para ser cada vez más diestros y precisos en el manejo de nuestros aparejos e instrumentos. Si en ese momento no hay mucha correntada, podemos intentar

atraer los peces y reunirlos con ceba de manera que vaya drenando de a poco,

puesta en un pote abierto y dentro de una bolsa de redecilla fina colgada del kayak.

Cómo salir del mar con los menores riesgos posibles

Si volvemos del mar a la costa, lo primero que hacemos es ver desde adentro, donde están afuera, las rompientes más grandes y ruidosas, para evitar salir por esa zona.

Pues para salir barrenando la ola, es mejor buscar un chupón que es donde se forman olas bajas. Pero si adoptamos la modalidad de bajarnos antes de la rompiente,

nunca lo hagamos donde está el chupón, porque corremos el riesgo de quedar

colgados del kayak sin hacer pie, en medio de la correntada del reflujo, en zona de rompientes y olas entreveradas.

Cuando vamos saliendo, miramos hacia atrás, para que ninguna ola grande nos sorprenda. De esa forma, vamos copiando con nuestro equilibrio, el movimiento que cada ola trae, y podemos elegir el momento para lanzarnos a la costa, recién después

de la serie de las olas más grandes y ruidosas. Una vez que decidimos mandarnos a

la rompiente, buscamos subirnos a la ola que se está armando, “picando”, remando continuamente con fuerza para no llegar sin velocidad a donde rompe la ola. Para esto, es mejor que hagamos zig-zag cuando nos aproximamos a la rompiente, de esa manera cuando la ola nos agarra de costado, apoyamos la pala en la ola y salimos acompañando la rompiente. Siempre tiramos el peso hacia atrás, y ponemos el kayak de 45 o 60º de la línea que forma la rompiente y apoyándonos con la pala sobre la

pared que forma la ola, porque si seguimos a 90º (o sea perpendicular a la ola que rompe) corremos el riesgo de caer de punta en el banco a poca profundidad…o si la rompiente nos desvía más, y quedamos de costado, la ola nos envolverá y revolcará.

Cambiemos una mala costumbre

Cuando salgamos del mar con otro u otros kayaks, una vez que dejemos el nuestro asegurado en la playa, acostumbrémonos a “marcar” lo mas cerca posible, a cada

uno de los que van saliendo, aunque nos parezca que las olas son bajas y nada les

puede pasar. Tenemos que estar siempre listos para socorrer, pues no sabemos en

que instante se puede producir un accidente, enredos, una caída con golpes y heridas (sobre todo si hay rocas), o pérdida del sombrero o pescados. Dejemos la costumbre

de contemplar desde afuera, permaneciendo pasivos y riéndonos de los bloopers,

para correr y ayudar diligentemente, aunque no pase nada. Cuando esto, otros lo

hagan con nosotros, aunque no nos pase algo grave, vamos a estar agradecidos, por

esa demostración de amor y cuidado.

Cómo bajar antes de la rompiente

Cuando venimos de mar adentro (con el tambucho cargado de gran cantidad de

pescados) primero, observemos con cuidado y esperemos la serie de olas bajas y

pasada la primer gran onda, y antes de la primer rompiente, es mejor desmontarnos

del kayak deslizándonos suavemente por el costado que no llevamos las cañas.

De esta manera, nos pararnos donde hacemos pie, para evitar riesgos innecesarios.

Cuando nos bajamos, inmediatamente agarramos el remo con los tensores, y

tomamos el kayak con las dos manos de la manija de proa, haciéndolo girar hasta

que quede perpendicular a la rompiente. Después seguimos mirando el tamaño de

las que vienen y llevándolo, mientras damos la espalda a las olas, saltándolas y guiándolo desde la proa y levantándolo en cada rompiente, como cuando entramos para pasar atrás de la segunda rompiente. Si las olas rompen muy fuertes hay que

tener cuidado con el tirón violento y brusco que nos pega en brazos y hombros, al golpear la rompiente con el casco del kayak. Nunca nos pongamos adelante del

kayak pretendiendo guiarlo tomándolo de la proa, pues seguramente cuando lo

choque la rompiente, se volverá ingobernable, se dará vuelta, se nos vendrá encima

y nos golpeará duro.

Cuando volvemos a la costa con marea alta y la primera ola es alta, grande, en

tubo y estruendosa, generalmente si nos bajamos antes de la rompiente no vamos a hacer pie y la cosa se complica. Por tanto si la ola se levanta mucho, quiere decir que hay abajo, la misma profundidad que la altura de la ola, por tanto en esa ocasión, no

nos queda otra que largarnos a la gran rompiente sabiendo que caeremos de 1 metro

con 50 de lo alto de la ola, a unos 30 o 50 cm. de agua que hay en el banco, justo delante del escalón o veril.

Sabiendo esto tomamos velocidad, levantamos la proa, tirando todo el peso hacia

atrás, como haciendo willis, para no clavarnos de punta en el banco, pero estando

bien dispuestos para el panzazo, lo mas relajados posible para la caída, sin rigidez

ni resistencia, pero paleando a full, tratando de seguir sin ser desviados por la gran rompiente.

Nunca el kayak ha de quedar suelto, ni dando el costado a la rompiente. El mayor peligro de accidentes con el kayak en el mar, se

presenta al entrar y al salir, cuando se nos escapa y queda suelto poniéndose

de costado a la rompiente, ya que si lo revuelca y arrastra una fuerte ola orillera,

lo convierte en un peligro que produce graves traumatismos a los niños y también

a adultos por más fuertes que sean. Y si algún comedido pretende atajar el kayak de frente cuando viene de costado, saldrá magullado o lastimado.

Cuando hay fuertes rompientes, el kayak tiene que estar siempre bajo nuestro control y en una zona sin gente, para no causar daño a los que están por ahí, o a los que vienen a recibirnos con alegría o por curiosidad, sin darse cuenta de este peligro.

Por eso, cuando vuelvo a la costa y hay grandes olas tubo, y gente por la zona, aunque estén a bastante distancia, ato una pita de surf rígida pero elástica, de 2 metros 70

a la proa del kayak, del lado que bajo, y la otra punta al tobillo de mi pierna derecha,

y así me aseguro que voy a tener el kayak a dos metros y pico como máximo, y que siempre va a quedar de proa, de frente y perpendicular a las olas, presentando menos superficie de impacto y arrastre. Si el kayak al recibir el impacto de la rompiente,

tira de la pita no lastima. Luego si hay gran profundidad vuelvo a subir por el costado,

y si no hay tanta profundidad, dejo que las olas me arrastren con el kayak de frente hacia la playa. Ni bien hago pie y lo tengo controlado de proa a la rompiente, inmediatamente suelto el velcro de la pita que me une al kayak, para evitar quedar enredado, y poder caminar con toda libertad.

Si estamos mar adentro o por salir, para evitar caídas al agua, cuando estamos

en riesgo de ser volteados, extendemos la pala lo más lejos posible del kayak, apoyándonos y presionando sobre el agua, haciendo una remada larga hacia atrás

o para adelante, a la vez que tiramos el peso de cuerpo para el lado contrario al que

se hunde, lo cual evitará que el kayak se de vuelta.

Cómo elegir el mejor momento para entrar o salir

Tanto para entrar y como para salir, hay que esperar las olas más bajas que

vienen después de las olas mas altas. Generalmente las olas vienen en una serie

de 6 o 7 y van aumentando progresivamente su tamaño, por tanto hay saber esperar y tener paciencia hasta que rompa la séptima: la última, más grande y poderosa, para arrancar con todo cuando comienza la nueva serie con olas más pequeñas. Entonces paleamos a toda potencia, cortando las olas de frente y aprovechando la succión del mar dada por la deriva que hay en ese momento.

También es importante tener en cuenta con que frecuencia y dirección vienen las

olas, en ese día y lugar, para no ser sorprendidos por choques de olas oblicuas

que se entrevaran, rompientes encimadas, o los choques entre las olas que llegan

y las que vuelven.

Cómo reingresar al kayak

Es posible que cuando estemos pescando o navegando cargados de pescados,

el kayak se nos de vuelta en una profundidad donde no hacemos pie, y lo primero

fue tenemos que hacer es volver a darlo vuelta, para luego subirnos. Pero el peso

de todas las cosas que llevamos (a veces hasta 40 kilos de pescado, con otros kilos de

agua que le entran al tambucho, ancla de 2,500, cadena, paquete de soga mojada, 2 cañas

con reeles) hace difícil darlo vuelta. En esas condiciones, empujarlo desde abajo sin

hacer pie, no funciona. Para empezar podemos intentar darlo vuelta desde la popa,

tomándolo con una mano en la quilla y la otra en alguna saliente de la cubierta

o la manija del tambucho, haciéndolo girar con un fuerte envión en círculo

hacia arriba. Casi imposible es tratar de darlo vuelta desde la proa cuando está muy cargado. Si no podemos enderezarlo por el peso que lo lastra hacia abajo, entonces, tranquilamente nos subimos de panza sobre el casco ayudándonos y tomándonos con los dedos de los imbornales, hasta que por arriba tomemos el borde del lado contrario y luego tiramos todo nuestro peso dejándonos caer al agua para atrás,

lo cual hará que el kayak de un vuelco de campana por más pesado que esté. Conviene esta forma de darlo vuelta con nuestro propio peso, sin fatigarnos al

intentar darlo vuelta únicamente con la fuerza de nuestros brazos. Todo esto es

más fácil si el remo está atado al kayak, que en nuestra muñeca.

Luego para reingresar al kayak nos tomamos con las dos manos en el borde más

cercano, para luego pegar un fuerte envión con las piernas en el agua y levantarnos

con los brazos de golpe tirándonos de panza, arriba de la borda, cruzado en el kayak. Mediante un solo salto, hay que colocar el peso del cuerpo atravesado sobre la mitad

del kayak. Después girar boca abajo, hasta quedar a lo largo de la cubierta, y luego darse vuelta hasta ubicarse en la posición de sentado para palear.

Otra manera no tan conocida de subir al kayak en aguas profundas, es ponernos de

un lado, en la mitad del largo del kayak, pasando los brazos sobre la cubierta para sujetarnos fuerte de la banda opuesta. Luego con ayuda de nuestras piernas, nos ponemos en posición horizontal en el agua. Y en seguida, hacemos un solo

movimiento, tirando fuerte con los brazos y al mismo tiempo dando una patada

de rana, desplazándonos hacia adelante. De esta manera, nos deslizaremos horizontalmente con el pecho sobre la cubierta y quedaremos panza abajo y cruzados. Luego giramos con el cuerpo hasta quedar a lo largo… después nos

damos vuelta y finalmente tomamos la posición de sentados, remo en mano.

En caso de caer al agua hemos de evitar la hipotermia. Cuanto más tiempo estemos

en el agua, más rápido nos enfriaremos y cuanto más fría esté el agua, menos tiempo

de sobrevivencia tenemos. El schok por frío nos incapacita para respirar normalmente

y el ritmo respiratorio se descontrola, hay fatiga inmediata y nos pone en riesgo de ahogarnos repentinamente. Hay que tener en cuenta que el agua fría es la primer

causa de muerte en los kayakistas. Por eso la mayoría usamos traje de neoprene con medias y botitas de ese material, aunque lo mismo sabemos que tenemos que salir

del agua lo antes posible. Es un error nadar, o hacer movimientos en el agua, para intentar entrar en calor. Hay que evitar todo gasto de energía y flotar lo más quieto posible para no perder calor, hasta poder reingresar al kayak nuevamente.

No abandonemos el kayak, ni nos saquemos el salvavidas para nadar mejor.

Cómo estabilizar el kayak cuando lo sobrecargamos

En el caso que seamos pesados, y que queramos cargar pescados hasta arriba en el tambucho, podemos poner 2 flota-flota o rollos flotadores de cada lado, de un metro sesenta y cinco centímetros como estabilizadores a los dos costados, pues cada uno sostiene 75 kilos de peso, o sea que así tendremos un soporte adicional de 300 kilos.

Los 4 flota-flota se pueden sostener fijos arriba de la línea de flotación de los laterales, atándolos con sogas elástica gruesas para reasegurarlos, que se pasan por los

imbornales. Ato los flotadores de manera que el de más abajo quede libre y no pegado al casco, para que quede como pollerita y aumente su acción estabilizadora.

Esto es parecido al diseño de cascos de kayak con estabilizadores laterales o “Sponsons” que incrementan la estabilidad, cuando el kayak tiende a volcarse. Normalmente, los sponsons están por encima de la línea de flotación y se sumergen cuando el kayak se inclina por una de sus bandas. Cuando el kayak está en equilibrio

los sponsons quedan fuera del agua, disminuyendo la manga y mejorando así la velocidad y el planeo.

Cuidemos de reasegurar las sogas elásticas gruesas que unen por abajo (tipo cincha) los estabilizadores laterales (flota-flota) pues son las que más fuerza hacen. De este modo, aumentamos el ancho del kayak (la manga) de forma tal que si la nave rola,

los flotadores se apoyan en el agua, y le impiden escorearse más. En nuestros kayak

de pesca, el mayor peso recae desde el medio hacia la popa, por tanto, esa sección

es la que hemos de asegurar con los flota-flota.

Y esto es aún más necesario cuando pescamos sentados de costado con las piernas

en el agua, porque al pelear con peces grandes con la caña, nos pueden hacer perder

el equilibrio. Los peces de más de cuatro kilos nos sacuden, tironean fuerte y por un momento tenemos que aflojarle hilo para que no nos hagan perder el equilibrio; y los

de más de ocho kilos, nos mueven la nave y nos ponen en riesgo darnos vuelta.

Cómo tener máxima potencia al remar

Si compramos un motor para navegar en lancha, tenemos que hacerle un mantenimiento

semanal, porque si lo dejamos en el garaje, cuando lo queramos usar en el mar, por falta de un mantenimiento constante no funcionará correctamente, o nos dejará a la deriva en el momento que más lo necesitemos. Con el motor de nuestro kayak (brazos, pulmones y cuerpo) sucede lo mismo. Aunque si lo mantenemos en forma y a full, el beneficio será completo y no sólo para cuando salimos a navegar. El kayak ayuda a cambiar hábitos sedentarios y vicios que aumentan la corrosión y el desgaste del motor.

Para no perder la fuerza y capacidad respiratoria para remar en el kayak,

seleccioné una serie de ejercicios específicos para hacer a periódicos de manera que

no se necesiten las máquinas de un gimnasio, al que no siempre podemos acceder.

Con pesas de 2 kilos y aumentar su peso con la práctica y mayor capacidad muscular.

* Con los pies paralelos y abiertos a la distancia de los hombros. Brazos extendidos hacia delante (a la altura de los ojos) con las pesas, bajar y subir en 3 series de 15 o 20 (trabajo de hombros)

* Con los pies paralelos y abiertos a la distancia de los hombros. Fijando los brazos a los costados pegados a las costillas, flexionar los antebrazos hacia arriba y hacia abajoen 3 series de 15 o 20 (trabajo de los bíceps contrayendo también los músculos del abdomen y los gluteos)

* Levantar extendiendo el brazo con la pesa, hacia arriba y bajarlo, primero de un lado después del otro. Bajar y subir en 3 series de 15 o 20 (trabajo de tríceps)

* Acostado con los pies paralelos y abiertos y las rodillas flexionadas, levantar los

brazos extendidos verticalmente con las pesas y bajar los brazos en cruz hasta la posición horizontal y luego volver a subirlos en 3 series de 15 o 20 (trabajo de los

pectorales)

Cómo aprender de las experiencias y errores ajenos

Nada enseña mejor que la práctica y experiencia en kayak, pero para aprender algo

más sobre cómo navegar y pescar, lo mejor es leer las mejores y más completas enseñanzas que encontraremos en http://www.pescaenkayak.com/foro/ en la

sección Preguntas Frecuentes y en Todos los foros, en el que dice Foro General. También podemos ver videos en la web, pues hay imágenes que enseñan más que muchas palabras. Los sitios que podemos ver son, entre muchos otros: http://esp.kayakpaddling.net/?go

http://www.youtube.com/watch?v=Vf6O5EvXMSE&feature=player_embedded#

y allí ver: Técnicas sobre un Kayak ; y otros: kayak sit on top olas jajajaja ;

accidente en kayak juandominguez33 ;

http://mdqteam.mforos.com/1431940/9213145-curso-practico-de-como-no-salir-del-mar/

http://www.youtube.com/watch?v=0j2pD_TXFb8&feature=related

- Los artículos y gráficos que hice sobre el relieve costero de nuestras costas

de arena y sus accidentes más comunes (canales, bancos, canaletas, chupones,

ollas, costa a mar abierto sin banco) nos ayudan a movernos con mayor seguridad

cuando entramos y salimos del mar con el kayak. En este deporte, a la ignorancia

la pagamos corriendo peligros innecesarios.

Esta nota completa la podrás encontrar en la Revista Kayak y Aventuras de



Nº 9 con el título “Características del fondo marino en nuestras playas”

en la pág. 27 http://www.chanaaventuras.com.ar/revista/nueve



Practicar la pesca nocturna con lámpara de minero y copo de acero, nos

asegura variedad y abundancia de carnadas frescas y gratis, para guardar en el

freezer ya preparadas en porciones justas para cada salida.

Estas notas completas las puedes encontrarlas en la Revista Kayak y Aventuras

números 7 y 8 con el título “Pesca Nocturna en el Mar” en la pág. 37, en

http://www.chanaaventuras.com.ar/revista/siete

A que temer, de que huir

Cuando entramos a más de 600 metros mar adentro, cada tanto nos encontramos

con nuevos compañeros. Focas, lobos marinos, elefantes marinos, albatros errantes

(las aves voladoras más grandes del mundo), petreles (que bajan y se acercan a

pedirnos pescaditos), escualos que nos rondan, delfines, orcas y ballenas. Algunos asustan por su tamaño. El 29 de octubre del 2009 de mañana, frente a Windy tuve

2 horas a mi lado una orca negra y blanca de 9 metros con una aleta superior tipo

vela negra de 1.80. Sacaba suavemente la cabeza fuera del agua mostrando todos

sus dientes como en el acuario. Y lo que me extrañó es que a pesar de su presencia,

lo mismo pude pescar entre otros peces, dos melgachos grandes, uno de 7 kilos y

otro de 5, los cuales no entraban en la cubierta ni en el tambucho. Por tanto los corté

y le tiré las cabezas, aletas, tripas y colas a la orca que se las devoró con delicados movimientos. Si se movía fuerte, era hombre al agua.

A mi regreso a la costa, la orca me acompañó hasta los 2 metros de profundidad y

luego siguió su viaje. Muchos se reunieron para ver este espectáculo desde la costa, estaban asustados y a la vuelta me decían que la “ballena asesina” prefiere los

animales de sangre caliente. No hay que hacerles caso. En estos mares no se ha registrado ningún ataque de orca a un hombre. Son animales curiosos, muy selectivos que buscan presas específicas. En cuanto a los lobos de mar, son molestos porque

nos ahuyentan los pescados, y están esperando que pesquemos algo para arrebatarlo antes de que llegue a nuestras manos. Si sabemos que por la zona, hay lobos marinos

no limpiemos lo que pescamos arriba del kayak, pues en minutos los tendremos al

lado pidiendo más pescado y si nos cambiamos de lugar nos seguirán acompañando, sacando la cabeza del agua y dando resoplidos. Y así habrá terminado nuestra

jornada de pesca. La única de la que debemos alejarnos lo más pronto posible es de

la ballena, y no ponernos en su camino, porque con sus movimientos gigantescos

en sus juegos, o usando su cola como una vela, sin darse cuenta puede causarnos

un accidente. También en el mar, en temporada alta, tenemos que huir y alejarnos

lo más posible de semirígidos, lanchas y motos de agua, porque con el estrépito

de sus motores, espantan a todos los peces de esa zona por un tiempo.



Posdata:

Si queremos aprender a pescar en kayak, lo mejor es que nos enseñe un pescador

de kayak que ya este baquiano en ese lugar que elegimos para ir pescar. En cada

nuevo lugar, tenemos que aprender de nuevo.


Basilio Agustín Benítez

1 comentario:

Anónimo dijo...

Hola Agustin, muy buenos sus consejos, creo que si se me arrima una ORCA, lo que nadie iba a poder creer es la velocidad con la que salgo del mar sea con la ola que sea jajaja!!, primero le tiro todo el pescado y mientras come.. corre Forest corre!! :)