2/8/16

Pejerrey récord 6 kilos y 350 gramos

PEJERREY GIGANTE PESCADO EN PEÑAFLOR, CHILE de julio de 2003 – En el famoso Libro de Guinness o en el Museo de la Olla -como comentó riendo el autor de la hazaña, Luis Figueroa- podría terminar un enorme pejerrey chileno que a la hora de ser sacado del agua midió 82 centímetros y pesó 6 kilos con 350 gramos, escamas incluidas.
El pez, que levantó una ola de curiosidad en Peñaflor, fue capturado por Figueroa a las tres de la tarde del jueves en las tranquilas aguas de la Laguna Esmeralda. Como él mismo cuenta, de repente y cuando ya estaba con cara de jurel por no haber atrapado ni un pirigüín, sintió un manso tirón en el sedal y, empapado en adrenalina, comenzó a recoger.
Se encomendó a Neptuno y a Poseidón, pero pronto cayó en la cuenta que esos dioses son marinos y no de aguas flanqueadas, razón por la cual comenzó solo el combate a muerte con el plateado enemigo.
La lucha duró entre 20 y 30 minutos, hasta que el obeso pejerrey se cansó y salió boqueando del agua.
El técnico de la construcción Lucho Figueroa, de 41 peras, casado, cuatro hijos y cesante desde hace diez días, no podía creer lo que tenía entre sus brazos. Más sorprendidos estaban sus amigos, Carlos Ramón Merino, Exequiel Merino y Osvaldo Valenzuela, quienes nunca habían visto un pejerrey del porte de un jurel..
Estos compadres se juntan desde hace ocho años todos los fines de semana y parten con sus cañas y escopetas a pescar y cazar. Sus lugares predilectos son el estanque Ovalle de Casablanca, el Lago Rapel, la Laguna Esmeralda y el Santo del Laja, en la Octava Región.
Cuando se trata de afinar la puntería, prefieren pegarse el pique a Linares o a Monte Aguila, “zonas ricas en tórtolas, perdices, conejos, liebres y codornices”. Allí, cerca de Cabrero, viven el Monteaguilino y el Chiqui Chavarría, a quienes conocen desde pitufos. El astro de la redonda es primo de Merino.
El pejerrey pertenece a la familia de los aterinidos y es definido por el Pequeño Larousse Ilustrado como un pez de agua dulce, apreciado por su carne, que tiene una banda plateada a lo largo del flanco.
Esa franja -comentó el comerciante Osvaldo Valenzuela- fue lo primero que nos convenció de que la presa que había parado las aletas era un pejerrey. Éste normalmente mide 20 a 30 centímetros y encoge la balanza con 500 a 800 gramos.
“Imagínese cómo estamos salpicando de alegría con el nuestro”, se cachiporreó el pescador del año.
El final del cuento aún está por escribirse, ya que el inmenso pejerrey permanece congelado en el freezer de un supermercado peñaflorino y los cuatro aventureros continúan indecisos sobre si darle el bajo o llevarlo a un museo, donde el magnífico espécimen podría quedar embalsamado.
Fuente: http://www.lacuarta.comC

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